El poder de nuestro lenguaje
El poder del lenguaje: El lenguaje es la estructura ontologica fundamental desde la cual interactuamos con el mundo.
El lenguaje no son meras palabras, tampoco son ideas mentales. Por el contrario desde el lenguaje (así como desde nuestro cuerpo y emoción) construimos nuestra realidad, estamos generando la vida que vivimos.
Parece entonces que preguntarnos por la vida que queremos vivir, se encuentra relacionado con las emociones que necesitamos sentir. Sin embargo, en nuestra cultura occidental nos han enseñado que mantenernos abiertos y receptivos a nuestras emociones y nuestro mundo emocional puede ser sinónimo de debilidad a falta de carácter.
Aprendemos esto: "cuanto menos sientas mejor" y "si puedes no mostrar lo que sientes a los demás sería lo óptimo". Como consecuencia no aprendimos a sentir, no nos enseñaron de nuestras emociones innatas o básicas que son las que nacen con nosotros: miedo, tristeza, rabia, erotismo, ternura y alegria. No sabemos que son inevitables y que se aprenden por inmersión, si! por inmersión, como los buzos, hay que meterse, senrirlas y quedarse ahi un rato para conocerlas, saber que se siente, como se siente, qué cosas me permite hacer esa emocion y cuales no.
En mi carrera como abogado, por casi 20 años aprendí a controlar mis emociones, a no mostrarlas, a sentarme a una mesa de negociaciones y por cara de poker, de forma de asegurarme que la contraparte no se enteraría de mis emociones. Esto me llevó a anularlas, de tal forma que mi vida se rigidizó al sacar de ella un ámbito tan importante y necesario para vivir como humana, como mujer que siente, a utilizar las emociones a m,i favor, a habitarlas, reconocerlas y aprender para qué estan ahi.
Entonces al igual que con nuestro cuerpo, terminamos por desconocer lo que sentimos, dejando de lado el mensaje que nos trae una emoción concreta y el posible curso de acción que tendríamos disponible.
Recuperar y reencontrarnos con el poder de las emociones significa reconocer que hay una sensibilidad que nos acompaña y que mientras la desconocemos o la queramos dejar de lado, no podremos conectar con el poder que nos provee nuestro mundo emocional, que por cierto es diferente para cada ser humano.
Mantenernos abiertos a nuestras emociones es mantenernos abiertos a los que sentimos y también a lo que otros experimentan y sienten.
Silvia


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